Esta sección no afirma que el pueblo Earthlings posea más derechos que los pueblos históricamente constituidos, ni pone en duda la legitimidad de las formas existentes de condición de pueblo. Sin embargo, la propia arquitectura de un pueblo transnacional voluntario presenta una serie de particularidades que permiten mirar de un modo nuevo algunos rasgos de la condición de pueblo tradicionalmente considerados por el derecho internacional.
Estas particularidades no surgen de privilegios jurídicos especiales, sino de la combinación de la autodeterminación voluntaria, la identidad verificada, los procedimientos transparentes y los medios modernos de demostrabilidad.
De los indicios indirectos a los hechos observables
Durante la mayor parte de la historia, la existencia de un pueblo se establecía de forma indirecta: a través de una historia común, la lengua, la cultura, el origen, el territorio, formas estables de vida social y otros rasgos de identidad colectiva.
El modelo Earthlings no anula el valor de esos rasgos, pero por primera vez permite hacer directamente observables y verificables una serie de características de la condición de pueblo que tradicionalmente se presumían.
En ello reside su principal particularidad institucional.
La verificabilidad de la voluntad colectiva
Los pueblos históricos suelen presumir la existencia de una voluntad colectiva a partir de una prolongada práctica social.
En el modelo Earthlings, la voluntad colectiva se expresa a través del ingreso voluntario, la aceptación confirmada de la Declaración, la participación en los procedimientos de autogobierno y la salida libre de la comunidad.
Como resultado, la existencia de la voluntad colectiva se convierte no solo en objeto de valoración política o sociológica, sino también en objeto de observación documentable.
La estabilidad medible de la comunidad
La estabilidad de los pueblos históricos suele deducirse de su prolongada existencia, la continuidad cultural y la reproducción de generaciones.
En una comunidad transnacional voluntaria, la estabilidad puede valorarse además a través del mantenimiento de la participación en ausencia de cualquier restricción externa a la salida.
Dado que cada participante tiene derecho a abandonar la comunidad en cualquier momento sin sanciones ni consecuencias, la continuidad de la participación se convierte en una confirmación autónoma de la solidez del vínculo entre la persona y la comunidad.
El consentimiento documentado con los fundamentos de la comunidad
La mayoría de los pueblos y Estados incluyen en su seno a personas que nunca aceptaron personalmente los documentos fundacionales de la correspondiente comunidad política o nacional.
En el modelo Earthlings, la pertenencia comienza con un acto personal y expreso de adhesión a la Declaración.
Esto genera un nivel inusualmente alto de vínculo documentado entre el miembro de la comunidad y sus principios fundamentales.
La independencia de la existencia respecto de las personas jurídicas nacionales
Las asociaciones, las fundaciones y otras personas jurídicas existen en virtud del reconocimiento del ordenamiento jurídico correspondiente y pueden extinguirse por actos de este.
El pueblo como hecho social tiene una naturaleza distinta.
Si se considera a Earthlings como pueblo, su existencia no se agota en la existencia de determinadas personas jurídicas empleadas para resolver tareas operativas.
Las personas jurídicas pueden crearse, modificarse o extinguirse, mientras que la comunidad misma sigue existiendo en la medida en que se mantienen sus participantes, su voluntad colectiva y sus instituciones.
La autodeterminación sin conflicto territorial
Históricamente, una parte considerable de las controversias en torno a la autodeterminación estuvo ligada al territorio, la jurisdicción y las cuestiones de la soberanía estatal.
El modelo Earthlings, por principio, no supone reivindicaciones territoriales, no exige la modificación de las fronteras estatales, no crea una jurisdicción competidora y no afecta al vínculo jurídico-civil de la persona con su Estado.
Esto permite considerarlo una forma de autodeterminación que no entra en conflicto con el principio de integridad territorial de los Estados.
La identidad colectiva formalizada
Muchos rasgos de la condición de pueblo existen tradicionalmente de forma no formalizada y se ponen de manifiesto mediante el análisis histórico o sociológico.
En el caso de Earthlings, los principios clave de la comunidad están formulados de forma abierta, se publican de antemano y son aceptados conscientemente por los participantes.
Por ello, algunos elementos de la identidad colectiva resultan no solo observables, sino también susceptibles de comprobación directa.
La posibilidad de formar una vida económica propia
La práctica jurídica internacional tiene en cuenta con frecuencia la existencia de una vida económica propia como uno de los rasgos de una comunidad estable.
La arquitectura de Earthlings prevé la posibilidad de formar mecanismos internos de coordinación, proyectos conjuntos, fondos, instrumentos de pago y otras formas de interacción económica entre los participantes.
De este modo se crean las premisas para el surgimiento de un circuito económico autónomo, no ligado a ningún territorio concreto.
La buena fe como característica observable
El principio de buena fe ocupa un lugar central en el derecho internacional.
Una particularidad de Earthlings es la documentación abierta no solo de sus propias pretensiones, sino también de sus propias limitaciones, riesgos y cuestiones no resueltas.
De este modo, la buena fe no es solo un principio declarado, sino también un objeto de verificación pública.
El derecho a la refundación
Las comunidades políticas históricas se enfrentan a menudo a que la modificación de sus instituciones básicas conlleva un alto precio político y puede ir acompañada de conflictos.
Una comunidad no territorial voluntaria admite un nivel más alto de reversibilidad institucional.
En caso de desacuerdo con la arquitectura existente, los participantes conservan el derecho a salir, a crear nuevas estructuras y a elaborar modelos alternativos de autoorganización sin necesidad de luchar por un territorio o por el poder estatal.
La distinción respecto de las comunidades de usuarios
Las plataformas digitales, las redes sociales y los servicios en línea también son capaces de reunir a un gran número de personas.
Sin embargo, sus participantes, por regla general, no poseen el derecho colectivo a determinar los fundamentos de la existencia del sistema, no controlan las reglas de su funcionamiento ni tienen la condición de portadores de una voluntad política común.
El modelo Earthlings se construye sobre el principio opuesto: las reglas, las instituciones y los procedimientos deben derivar de los participantes de la comunidad, y no del operador de una plataforma.
La acumulación de práctica como prueba de la condición de pueblo
Para una asociación, la práctica acumulada sigue siendo una prueba del éxito de la asociación.
Para un pueblo, esa misma práctica puede servir al mismo tiempo como prueba de la existencia del pueblo como tal.
Por ello, la existencia durante muchos años de instituciones de autogobierno, procedimientos de expresión colectiva de la voluntad, mecanismos de identificación y una comunidad estable de participantes adquiere un significado jurídico autónomo.
La demostrabilidad tecnológica
Las tecnologías por sí mismas no crean derecho ni son fuente de legitimidad.
Sin embargo, son capaces de elevar sustancialmente la calidad de las pruebas.