Un nuevo modelo de organización social
Una sociedad sin coacción
La mayoría de las sociedades que conocemos se organizan en torno a una disputa. Alguien ostenta el poder y otros lo buscan; las instituciones son la arena, y la lucha permanente por quién manda sobre quién ocupa el primer plano de la vida pública. Hemos vivido dentro de este arreglo durante tanto tiempo que lo tratamos como la naturaleza de la vida humana y no como una forma particular de organizarla. Earthlings parte de una premisa distinta: que la coacción no es una ley de la sociedad sino una costumbre suya, y las costumbres pueden cambiar.
Una sociedad constructiva es aquella que se desarrolla mediante la solidaridad, la conciliación de intereses y la responsabilidad compartida, en lugar de la constante reproducción de la enemistad. No suprime el desacuerdo - el desacuerdo es la materia prima de toda comunidad viva - pero se niega a convertir cada desacuerdo en una lucha por el dominio. El objetivo no es una jerarquía más amable. Es un sistema de organización humana en el que el poder, en el sentido de que una parte de la sociedad mande sobre otra, no es en absoluto una categoría estructural.
Esto suena utópico solo porque rara vez lo vemos intentado a gran escala. Earthlings lo trata como un problema de ingeniería, no como un deseo. Si la pertenencia es voluntaria, si cada miembro tiene una voz igual y verificada, si nadie puede acumular un control decisivo, y si las reglas se aplican a todos por igual, entonces la maquinaria habitual de la dominación no tiene de dónde agarrarse. La libertad deja de ser una concesión otorgada desde arriba y se convierte en la condición ordinaria de la pertenencia.
Qué cambia esto
La libertad es el punto de partida, no la recompensa
En la mayoría de los sistemas la libertad es algo otorgado, defendido o racionado por una autoridad. Aquí es el estado por defecto de un miembro. Nada hay que recuperar de un poder que primero la tomó, porque ningún poder de esa clase está incorporado en la estructura.
Desacuerdo sin dominio
Una sociedad constructiva no pretende que todos estén de acuerdo. Construye procedimientos - propuestas, deliberación, votos iguales - que permiten que el conflicto se resuelva sin que un bando se apodere de los medios de decidir por todos. La disputa por quién gobierna se sustituye por un proceso compartido de decidir.
Sin lugar estructural para un gobernante
La voz igual y verificada, el procedimiento transparente y los límites que obligan a todos no son adornos sobre una jerarquía; eliminan los peldaños que una jerarquía treparía. No hay cargo desde el cual una persona o una facción pueda mandar sobre el resto.
La solidaridad como infraestructura, no como sentimiento
La responsabilidad compartida no es aquí una apelación moral. Está integrada en cómo se coordina el pueblo: células para el trabajo conjunto, recursos comunes gobernados de forma abierta, y decisiones que los propios miembros poseen. La cooperación se vuelve el camino de menor resistencia.
Una demostración en funcionamiento
Earthlings no sostiene que una sociedad sin coacción sea inevitable. Muestra, en su propia práctica, que las piezas pueden ensamblarse y ponerse a funcionar ahora - un ejemplo vivo de que una coordinación más transparente, distribuida y no coercitiva es posible, no solo imaginable.
Lee el Modelo de Libertad
El Modelo de Libertad de Earthlings expone, de forma completa, cómo un pueblo puede organizarse para que la libertad sea la condición ordinaria de la pertenencia y no una concesión.
Lee el Modelo de Libertad